¿Sabes cuΓ‘l es el sueΓ±o que guarda el alma mΓa cuando la noche extiende sus sombras silenciosas y frΓas?
No es la gloria del mundo, ni el oro que fascina; es una dulce niΓ±a nacida de tu sonrisa.
Ver en sus ojos los tuyos, en su mirada la misma ternura, y pensar que en su pecho vive algo de tu hermosura.
Tenerla entre mis brazos, velar su sueΓ±o tranquilo, y escuchar de sus labios la mΓΊsica de un destino.
Ser su amparo en la tormenta, su compaΓ±ero y su guΓa; y verte vivir en ella cuando la contemple algΓΊn dΓa.
¡Ay! Si el cielo me otorgara tan inmensa dicha, creerΓa haber hallado en la tierra un pedazo de infinito y de dicha.
Porque nada anhelo tanto, ni nada mΓ‘s pedirΓa, que ver florecer tu amor en el alma de una hija.
No hay comentarios:
Publicar un comentario