Cuando la tarde muere silenciosa tras el cristal del cielo pensativo, y una estrella temblando se levanta sobre el azul dormido, mi pensamiento, como ave errante que busca entre las sombras su destino, abandona la tierra y va a perderse donde habitan tus ojos y tu hechizo.
Porque eres t煤 la luz de mis vigilias, la dulce inspiraci贸n de cuanto escribo; la m煤sica secreta que en mi alma convierte en flor el 铆ntimo suspiro.
Si alguna vez la dicha me ha besado, si alguna vez he sido bendecido, ha sido al contemplar tu rostro hermoso y escuchar el rumor de tu cari帽o.
Hay en tu mirada una ternura que no encuentro en los cielos infinitos; una paz semejante a la que tienen los templos cuando duermen en silencio.
Y cuando de tus labios nace un beso, leve como el perfume de un lirio, siento que el coraz贸n se me ilumina con un resplandor puro y escondido.
Entonces todo calla: las penas, el recuerdo y el olvido; y s贸lo queda el eco de tu nombre vibrando entre los pliegues de mi esp铆ritu.
¿Que qu茅 eres para m铆?...
Preg煤ntaselo al viento cuando pasa gimiendo entre los 谩lamos dormidos; preg煤ntaselo al mar cuando suspira bajo la luna de reflejos fr铆os.
Preg煤ntale a la estrella solitaria que vela en la distancia mi destino.
Ella sabr谩 decirte lo que callo: que eres el sue帽o m谩s hermoso que Dios ha puesto en mi camino.
Y si ma帽ana el tiempo inexorable cubriera de silencio mi destino, aun despu茅s de la sombra y de la muerte te seguir铆a amando en lo infinito.
Porque hay amores que son como las almas: no nacen para el tiempo ni el olvido; viven ocultos en la eternidad como vive la luz dentro del cielo.
Y as铆 vivir谩s t煤 dentro de m铆, mientras exista un sue帽o o un suspiro.