lunes, 20 de julio de 2026

π„π‚πŽ 𝐃𝐄 𝐔𝐍 ππŽπŒππ‘π„

Cuando la tarde muere silenciosa tras el cristal del cielo pensativo, y una estrella temblando se levanta sobre el azul dormido, mi pensamiento, como ave errante que busca entre las sombras su destino, abandona la tierra y va a perderse donde habitan tus ojos y tu hechizo.

Porque eres tΓΊ la luz de mis vigilias, la dulce inspiraciΓ³n de cuanto escribo; la mΓΊsica secreta que en mi alma convierte en flor el Γ­ntimo suspiro.

Si alguna vez la dicha me ha besado, si alguna vez he sido bendecido, ha sido al contemplar tu rostro hermoso y escuchar el rumor de tu cariΓ±o.

Hay en tu mirada una ternura que no encuentro en los cielos infinitos; una paz semejante a la que tienen los templos cuando duermen en silencio.

Y cuando de tus labios nace un beso, leve como el perfume de un lirio, siento que el corazΓ³n se me ilumina con un resplandor puro y escondido.

Entonces todo calla: las penas, el recuerdo y el olvido; y sΓ³lo queda el eco de tu nombre vibrando entre los pliegues de mi espΓ­ritu.

¿Que quΓ© eres para mΓ­?...
PregΓΊntaselo al viento cuando pasa gimiendo entre los Γ‘lamos dormidos; pregΓΊntaselo al mar cuando suspira bajo la luna de reflejos frΓ­os.

PregΓΊntale a la estrella solitaria que vela en la distancia mi destino.

Ella sabrΓ‘ decirte lo que callo: que eres el sueΓ±o mΓ‘s hermoso que Dios ha puesto en mi camino.

Y si maΓ±ana el tiempo inexorable cubriera de silencio mi destino, aun despuΓ©s de la sombra y de la muerte te seguirΓ­a amando en lo infinito.

Porque hay amores que son como las almas: no nacen para el tiempo ni el olvido; viven ocultos en la eternidad como vive la luz dentro del cielo.

Y asΓ­ vivirΓ‘s tΓΊ dentro de mΓ­, mientras exista un sueΓ±o o un suspiro.

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